Martes, 01 Diciembre 2015 19:38

Identificar, evaluar y controlar

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La Matriz de Identificación de Peligros y Evaluación de Riesgo (MIPER), es una herramienta cuyo método comprende una secuencia lógica y sistemática que no puede faltar en ninguna organización que desee controlar los riesgos de sus operaciones.

Ricardo Santibáñez Á.
Ingeniero en prevención de riesgos calidad y ambiente Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Si pudiésemos definir la prevención en 3 fases, seguramente serían éstas: identificar, evaluar y controlar. Estas etapas comprenden a grandes rasgos la amplitud de la prevención de riesgos en lo transversal de las operaciones que requieran de ella. Y es por ello que una de las herramientas preventivas mas imprescindibles, la Matriz de Identificación de Peligros y Evaluación de Riesgos (MIPER), no puede faltar en ninguna organización que desee controlar los riesgos de sus operaciones.

Los peligros a los que se expone un técnico mecánico al intervenir maquinaria pesada, o los de aquel administrativo que pasa 8 horas diarias en una oficina, nos lleva a pensar en dos realidades lejanas en términos de magnitud ¿Pero cómo podemos aseverar esto, si aún siquiera hemos identificado sus respectivos peligros? Para poder confirmar esta idea, debemos seguir una secuencia lógica y sistemática.

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Identificando

La probabilidad cierta que ocurra un accidente obedece a la exposición a riesgos que no han sido debidamente controlados, consecuencia de no haber identificado su fuente, el peligro.

El identificar los peligros es la etapa más importante dentro de los pasos para elaborar una MIPER. Saber con certeza cuáles son los peligros presentes en cada etapa de un proceso productivo nos conducirá a tener control sobre un espectro más amplio de la realidad.

Evaluando 

Aquí se manifiesta el arte de la prevención: cuantificar los intangibles. Los peligros que ya hemos identificado, por sí solos, no son capaces de producir un accidente; para esto, es necesario que exista una exposición. Sucedido esto, nos encontraremos en presencia de riesgos, los que indican una probabilidad de sufrir un efecto al estar expuesto: en este caso, un accidente.

Existen autores que postulan diferentes métodos a la hora de evaluar, cada uno de ellos es válido. Nosotros, expertos, debemos ser lo suficientemente perspicaces para poder aplicar el método que más se ajuste a nuestras necesidades a fin de cuantificar verdaderamente los riesgos derivados de los peligros que hemos identificado.

Controlando

Ya hemos identificado nuestros peligros y evaluado los riesgos derivados; en consecuencia, ya conocemos los riesgos más críticos e intolerables según nuestros criterios establecidos. Sin embargo, todo ello no servirá de nada si no somos capaces de establecer controles sobre los riesgos.

El controlar dependerá de la naturaleza del riesgo y su tipo, pudiéndose aplicar controles de ingeniería, administrativos y/o de protección personal. La aplicación de estos controles impactará positivamente, reduciendo la valoración del riesgo.

Una vez establecidos los métodos de control sobre el universo de riesgos que contempla nuestra matriz, se recomienda re-evaluar para poder cuantificar el impacto real que han tenido los controles aplicados.

Un control constante e ininterrumpido...

La MIPER sólo representa el punto de partida sobre el programa de control de riesgos de una organización: no basta con establecer controles, si éstos no crecen en proporción a los riesgos.

Recordemos que los riesgos se componen de diversos factores que están constantemente cambiando, de ahí la naturaleza dinámica que los caracteriza. Por ello, nuestros controles deben ser flexibles, adaptables y nunca deben caer en el olvido, la inconstancia ni la intermitencia.