Jueves, 03 Diciembre 2015 16:44

Alberto Escobar: “No conozco ningún narcotest que mida medicamentos”

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En entrevista exclusiva otorgada a “Cero Riesgo”, el Gerente General de Asuntos Públicos de Automóvil Club comenta la propuesta de Senda para implementar un “narcotest”. También hace una evaluación crítica al actual sistema de entrega de
licencias para conductores profesionales, y alerta sobre los peligros que genera la abundante propaganda política que se instala en las calles en fechas de elecciones.

Nicolás Sánchez
Periodista revista Cero Riesgo

Suele aparecer en los medios de comunicación como fuente autorizada en temáticas relacionadas a la seguridad vial, los peligros y el nivel de desempeño al volante que tienen los conductores chilenos. Es que Alberto Escobar (51) no sólo es el gerente de asuntos públicos de Automóvil Club de Chile; también es un investigador especializado en el área de la conducta y destreza vial.

Casado y con tres hijos, Escobar es antropólogo, titulado en la Universidad de Chile. Desde muy temprano tuvo una vida de trotamundos, pues pasó su infancia en EE.UU, país al que posteriormente regresaría para estudiar un Magister en Comunicación Estratégica en la Universidad de Georgetown. También vivió en Vietnam, donde trabajó en la sucursal de una compañía de alimentos, y estuvo un tiempo radicado en Moscú, Rusia, dedicado a la venta de jugos Zuco.

Su especialización definitiva en temas viales la realizó en Londres Inglaterra, gracias a un Magister en Seguridad Vial en la Fundación FIA.

Hoy es la voz oficial deAutomóvil Club de Chile, institución en la que lleva 13 años y donde fue uno de los fundadores del Departamento de Estudios de la Conducta del Conductor. “Nos acercamos al Gobierno, le entregamos información confiable, y apoyamos las medidas que vayan en la mejora de todo lo que puede ser la disminución de muertes por siniestralidad vial. Tenemos un Observatorio de la Seguridad Vial, fundamentalmente concentrado en lo conductual, que tiene 10 años ya”, explica orgulloso.

Por su experiencia y diversidad de estudios, Escobar es a ratos un verdadero filósofo que combina aspectos técnicos con la idiosincracia del chileno. Es por eso que aprovechamos de consultar en profundidad sobre temas relacionados a la contingencia vial.

“Teníamos el examen de conducir más fácil del mundo”

-En 2012 se modificó el examen teórico para acceder a licencia Clase B, y a partir de noviembre se aumentará también la exigencia de los exámenes prácticos de conducción en esta categoría ¿Cree que este cambio mejorará la conducta vial de los choferes?

-Sí, va a tener una incidencia ¿Positiva? Por supuesto, porque nosotros teníamos el examen de conducir más fácil del mundo, con solamente una tasa de rechazo del 2% (…) El 90% de los conductores chilenos, no tiene conocimiento relevantes de las leyes de tránsito. Luego, el 50% de los conductores chilenos son primera generación con auto; por eso tienen conductas tan bacanas, que son muy inútiles, porque probablemente vieron al que tenía más dinero en el barrio pasar hablando así en el auto con su celular, y manejar así es lo más idiota que puede haber en la vida, pero la gente cree que es una manera de ostentar, y ahí se van instalando prácticas culturales que son anómalas, por eso había que hacer un cambio. Antes, para un examen en moto, con suerte el instructor te decía “por qué no se da una vuelta a la manzana, si vuelve sano y salvo es porque anda en moto. Ahora, esta es una recomendación mundial.

-¿Y qué viene después?

- …Mejorar el examen médico. Porque la licencia de conducir no es un derecho, no es como sacar el carnet de identidad o como ir a sacar pasaporte, que todos tenemos derecho. Esto es un privilegio, y no todos somos aptos para conducir. Y hay gente que presenta ciertas enfermedades que tampoco va a poder conducir. Lo cuarto, al subir las exigencias vas a tener necesariamente que cambiar el documento de otorgamiento de la licencia de conducir, porque va empezar a ser falsificada. Estoy hablando de la clase B, en la clase profesional, ahí ya hay un problema más de compra de certificados y otras cosas, pero eso es harina de otro costal.

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-Usted ha señalado que el 30% de los conductores de camiones en Chile no saben operar estas máquinas. ¿Cuál es la diferencia entre los camiones antiguos y los de nueva generación?

-El nivel de sofisticación con los equipos de transporte pesado es bastante significativo y probablemente un camión de hace diez años no tiene nada que ver con uno de ahora. Esto se puede ir reflejando con bastantes avances que tienen que ver con el nivel de trasmisión que se emplea. Por lo general son cajas Fuller, ZF, que es una caja automática como la que tienen los buses del Transantiago, o una semiautomática o mecánica, y en todas éstas hay maneras de enfrentarse a esto, es decir: las cajas son más suaves, no tienes que andar golpeando como los camiones de hace 30 años, que tenías que pegar casi un combo a la palanca para que entre. Hoy día son sincronizados, tienen sistemas hidráulicos, electrónicos, sistemas de sensibilidad casi al tacto en algunos casos. El sistema de frenaje se ha ido sofisticando cada vez más y hay conductores que todavía no saben frenar. Hay prácticas que son tremendamente peligrosas y que no tienen que ver con el equipo que conduzcan. Por ejemplo, la famosa bajada en bandera que hacen los camioneros, que es bajar desenganchado para ahorrar combustible… y si quieres frenar, no hay posibilidad de frenar.

-Usted señala que el 13% de los siniestros de tránsito en Chile tienen como protagonistas este tipo de vehículos…

-Sí, esos son los datos de la policía y de Conaset (Comisión Nacional de Seguridad de Transito). Son datos públicos. En general se argumenta se me cortaron los frenos, o tuve un falla mecánica, y la verdad es que las tasas de falla real son muy pocas, y las fallas que uno podría aducir a una falla técnica son una mal interpretación del vehículo o una mala mantención. Por ejemplo esos buses que se queman espontáneamente…

No existen los buses poltergeist: alguien no le cambió la manguera, alguien le dejó una filtración y la máquina se incendió. Ahora, porque es tan alarmante, porque en Chile no hay una política o una ley que obligue a que los materiales de un vehículo de transporte de pasajeros, por ejemplo, incluso en los transportes de nuestros autos comunes o corrientes, sean ignífugos, es decir que no se incendien. Por eso los autos se queman de la nada, porque todo es inflamable, espuma, combustible, telares, etc.

-¿Qué otros accidentes se pueden producir a nivel profesional por poca experiencia?

-Cuando tú mandas a un conductor inexperto a un viaje de fin de año de un colegio, por ejemplo, a los Géisers del Tatio o al Chungará, el tipo sube, se estaciona, salen a las cuatro para ver los géisers, y sucede que esta persona no sabe que hay
una diferencia de presión por la altura, y que probablemente va a haber una pérdida de presión en el sistema de frenos. Si los sistemas son bien sofisticados a lo mejor va a haber menos pérdida de presión, pero hay una diferencia. Entonces el tipo va
a ir bajando, le va a empezar a dar miedo, porque va a agarrar velocidad, porque tiene poca experiencia, probablemente no conoce el camino, va a empezar a frenar, va a consumir la presión del freno, se va a quedar sin freno, y va a decir que se
le cortaron los frenos. Eso no es verdad, es un problema de la capacidad técnica o del conocimiento técnico de él.

-¿Y a qué otras causas atribuye usted esta falta de preparación de los choferes profesionales de camiones?

-La mayoría de los camioneros ha homologado su licencia, y esta licencia no ha sido muy transparente que digamos. Entonces, es muy difícil que una persona que no entiende lo que lee, y que además no le gusta leer –el chileno creo que no lee un libro al año en promedio- lea el manual. Cuando yo tengo una empresa de transporte, y renuevo la flota, y traigo camiones nuevos, no tengo tiempo de explicarte, porque no estoy dispuesto como empresario a sacrificar un mes de entrenamiento que debiera otorgar al pasarte un camión nuevo. Hay un problema de quién absorve el costo.

-Y desde el lado positivo ¿qué avances destacaría en materia de capacitación?

-Lo importante es que hay una legislación nueva que incluye el trabajo con simuladores de alto valor y tecnología, que tienen una gracia que es muy importante: el curso profesional de un chofer que dura 300 o 400 horas, tiene una parte que es práctica. Imagínate si el conductor toma el curso de manejo de camión en verano: nunca le va a tocar una lluvia; o, si lo toma acá en Stgo, nunca le va a tocar altura; o en el sur le va a tocar pura lluvia, a lo mejor. Lo que hacen estos simuladores es que te entregan distintas circunstancias, ya sea en terreno, climáticas, de luminosidad, entonces tú puedes enfrentarte a esas situaciones de lluvia, nieve, niebla.

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Narcotest: “Chile es el mayor consumidor de ansiolíticos de la región”

-Se ha establecido que el consumo de medicamentos como benzodiacepinas también está influyendo como causa de accidentes de tránsito ¿Aumentan las enfermedades siquiátricas o la gente se está auto medicando más?

-Todas las anteriores. Chile es el mayor consumidor de ansiolíticos de la región. El acceso a este tipo de medicamentos es casi indiscriminado, lo puedes comprar por internet, en una feria libre. Incluso, el amigo de un amigo que es médico te puede dar una receta: la llevas y pides que dupliquen la dosis, etc. Ahora, es difícil de medir porque es legal. Los narcotest en general -según algunas experiencias mundiales- lo que miden es cocaína y marihuana.

-¿Y no miden medicamentos?

-¿Benzodiacepinas?... No conozco ninguno, como te digo, sólo los de cocaína y marihuana, y son bastante confiables. Ahora, la tasa de reincidencia de un cocainómano es bien alta en temas de conducción. En Chile no existen datos, pero los datos españoles son que un tipo tratado por conducción con cocaína vuelve a delinquir o vuelve a caer en la coca a los 420 días.

-¿Es cierto que la implementación de esta herramienta no ha resultado en otros países?

-Es probable, pero eso hay que mirarlo con mucho cuidado, ah, porque hay que definir que es o que tú vas a medir, cuánto vas a medir y tener una legislación que señale la graduación (del remedio o droga) que va contra la ley, o cuando definitivamente está prohibido. O podría ocurrir como en esos países que nos gusta tanto mirar como Suecia, EE.UU, Inglaterra, donde el médico que trata a una persona con benzodiacepina u otro medicamento le entrega una receta, le dice que no puede conducir, y a la vez informa al emisor de la licencia de conducir de su comuna que el señor tanto está siendo sometido a un tratamiento y debe ser monitoreado.

-En definitiva ¿el narcotest no sería una herramienta muy eficaz para disminuir la conducción bajo el efecto de medicamentos?

-No, yo creo que es eficaz, pero siendo parte de un sistema de protección. Porque, en definitiva, a los chilenos no nos gusta ser medidos permanentemente y hemos tratado de legitimarnos cada vez que aparece un elemento que nos va a pillar, como en su momento fueron los fotoradares, los alcotest, y ahora el narcotest.

-¿Ha seguido de cerca el estudio que realiza SENDA para implementar el narcotest?

-He mirado algunas cosas, están probando los equipos, efectivamente. Probablemente a este Gobierno no le va a tocar hacerlo, le tocará al otro. Es muy caro, valen como tres veces lo que valen los alcotest, y por otro lado necesitan una calibración mucho más permanente, así como también necesitan un marco teórico o referencial de qué es lo que vamos a medir, las cantidades y las asignaciones de penalidades; o si simplemente vamos a sacar a los conductores que sorprendamos con marihuana, cocaína, o benzodiacepina.

 

Propaganda electoral: distracción al volante

Las recientes elecciones presidenciales y parlamentarias volvieron a instalar el debate sobre lo peligroso que puede ser para la visibilidad de los conductores la abundante propaganda callejera instalada en las calles y carreteras.

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Sobre este tema, Escobar es un severo crítico y detractor (“¡Está prohibido el 90% de lo que hacen con la publicidad política!”, señala enfático). Seleccionamos algunas de sus principales críticas y conclusiones, basadas en las investigaciones realizadas desde Automóvil Club Chile:

• La indiscriminada presencia de propaganda en la vía pública puede llegar a afectar entre un 30% y 70% la visibilidad de conductores y peatones en sus desplazamientos. Asimismo, el 79,5% de los automovilistas reconoce que la instalación exagerada de publicidad y/o carteles en la vía pública les genera distracciones a la hora de conducir y representa algún grado de peligrosidad en sus desplazamientos.

• “En condiciones normales, un conductor se demora entre 0,75 a un segundo en frenar y un peatón es invisible a más de siete metros. En una vía contaminada por carteles que afecten directamente la visión y obstaculicen las informaciones que entrega la señalética vial, el tiempo medio de reacción de un automovilista es menor a 0,5 segundos e impide ver a un transeúnte a menos de dos metros”.

• “Cuando tú te ves enfrentado al sistema vial sobresaturado, lo que hace tu cerebro es empezar a operar a manera de “visión selectiva”, y en esto puede producirse un error, en que el cerebro seleccione más relevante el aviso de un candidato que el semáforo en rojo, o simplemente no lo vió”.

• “Se produce mimetismo entre las señales de tránsito y la publicidad electoral, y con toda esta saturación, el 60% de los conductores se declaran estresados”.

• Nuevas tecnologías: “Hay dos tipos de distracciones: la tecnológica, en que está el teléfono, la radio, el GPS, etc, y la cultural, como fumar, peinarse, conversar, etc. El chileno, además, conduce pegado al otro, no respeta la distancia mínima; por eso, la segunda causa en siniestralidad (además de no estar atento a las condicione de tránsito) son los choques por alcance”.